viernes, 25 de julio de 2008

><


Nina yacía sentada en la mecedora de mimbre situada al lado de aquella maceta con flores marchitas; en medio de los muros de su cabaña. Se encontraba mirando el espejo que estaba en la casa de enfrente; un reflejo rosa, muy destellante, llamó su atención desde cuatro minutos atrás.

Esa casa abandonada parecía tener vida, pero jamás había expresado alguna muestra de ella.

No fue el miedo, ni el interés que aquella visión causó en esa muchacha, fue más por aburrimiento que Nina se levantó de aquella no tan reconfortable mecedora, cruzó el camino que dividía ambos lugares y se paró frente a la ventana. La luz se volvió casi cegadora, así que se dispuso a entrar a la casa.

Al pasar, fue como si no hubiera gravedad, sentía que flotaba, pero luego recordó que era el efecto de los hongos que ingirió después del almuerzo. Entonces dudó por un momento sobre la existencia de esa luz, se sentó arriba de una mesita de cristal situada en medio de la sala, y esperó a que se sintiera normal. Volteó de reojo hacia el sitio del espejo y la luz rosa seguía ahí, sólo que de repente empezó a tomar otra forma, incluso otro color; ya no era una luz rosa, ahora eran millones de lucecitas azules saliendo de aquel espejo.

De pronto se sintió enamorada, era un sentimiento más que feliz; hasta le brotaron tres lágrimas de cada ojo. Se acercó lentamente hacia el destello azul mientras secaba sus lágrimas con el borde externo de ambos dedos índices, luego se detuvo.

Una mano masculina salió de entre las luces, la jaló y se perdió en ellas. Luego todo aquello desapareció. Nina sabía que era él, lo estaba esperando.




4 comentarios:

·La Bruja del Oeste! dijo...

q bonitoooouuu

·La Bruja del Oeste! dijo...

se enamoro del espejo?

·La Bruja del Oeste! dijo...

jajajaja ntc!!!
esta muy cueriiis

Helen dijo...

oh, si. thanks thanks

jajjaja


saludillos a tooooooodas las cochinitaaas!!! yyyyyujuuuuuuuuuu